CAPÍTULO 4 - ¿Y AHORA QUÉ?

CAPÍTULO 4 - ¿Y AHORA QUÉ?



De camino a casa Daniel se detuvo frente a una tienda

-¿Qué hacemos aquí?- Pregunté mirando a Daniel que salió con rapidez dejándome con la pregunta en la boca -Oh bueno no hay problema rompeme toda y desaparece nomás... idiota- Dije molesta y muy enojada

Unos minutos después aparece Daniel con una bolsa grande de supermercado, se subió callado en el auto me miro y me regaló una sonrisa que me enterneció <<No me puedo enojar con él... ¿Qué? ¿Qué pendejadas estoy diciendo?>> Pensé

... 

Al llegar en mi casa, Daniel estaciono el auto y se bajó lo más rápido que pudo para abrirme la puerta para nuevamente levantarme en brazos 

-Puedo caminar, estoy bien gracias- Dije molesta mirando a mi pie super hinchado pareciendo que me hice un injerto de una pelota de baseball en el tobillo

-Creeme que no querrás tener ese pie ni cerca del piso... al menos que seas masoquista- Responde Daniel entre risitas ya que noto mi molestia

-Puedes dejarme en el sofá yo estaré bien y gracias por todo- Dije un poco triste, que día aburrido y triste me tocó, perdí un caso de homicidio, la oportunidad de estar con Omar para aprender con él y estaría en casa sin hacer nada sintiendo dolor en mi tobillo

-Te dejaré en tu habitación no es cómodo estar en el sofá- Dice mirándome seriamente como si supiera lo que está diciendo -Además que es preferible estar en una habitación cerca del baño- Responde, al dejarme en mi cama él me mira un tanto dudoso

-¿Puedo quedarme o tendré problemas con tu novio?- Pregunta Daniel, me quedé incrédula ante su pregunta pero al parecer él había pensado que lo rechace por estar en una relación

-Mi amorcito está justo detrás de ti- Le dije a Daniel viendo cómo palidecía y se volteaba rápidamente cuando se encontró con Rayas que venía pidiendo mimos como siempre, Daniel se hecho a reír y tomó a Rayas en brazos para mimarlo 

-¿Entonces estarás sola todo el día?- Pregunta él con cierta preocupación

Así que le explique que Tom vendría a acompañarme así que saliera de su turno que sería muy tarde a la noche, entonces Daniel contra mi voluntad se fue a traer las compras que hizo, luego dijo que me cuidaría preparando comida y todo el cuento. 

Después de preparar una variedad de comidas puso todo en tapers y los guardo en la congeladora para que cada vez que quisiera comer pudiera alimentarme bien con comida realmente casera, mi padre por ejemplo siempre optaba por restaurantes o cosas compradas ya que el dinero no era un problema para él cuando a mi me encantaba una buena comida casera pues me hacía recordar a la comida de mi madre, cuando de pronto un aroma invadió la habitación era la sopa de verduras de mamá mi favorito, no podía creerlo hasta que vi a Daniel empujando la puerta con una bandeja en mano

...

-¿Te gusto?- Pregunta Daniel preocupado con mi respuesta

-¿Bomeas? es lo mejor que he comido en años y no exagero ¿Cómo supiste que quería comer algo así?- Respondí con la boca llena provocando una risa de Daniel 

-Creo que me motivó tu agenda en la cocina que decía ''RECETAS FABULOSAS'', y justamente para los días malos está era la receta indicada- Responde Daniel riendose 

-Si mamá solía hacerme esta sopa cuando estaba enferma o cuando me sentía mal- Respondí para bajar mi mirada perdida en el recuerdo de mi madre

Daniel hecho un largo suspiro -¿Tú también perdiste a tu mamá?- Pregunta Daniel trayendo me a la realidad, solo pude contestar con un movimiento de afirmación con la cabeza 

-Cuando tenía 7 años ¿y tu  hace cuanto?- Respondí limpiando una lágrima rebelde

-Hace 2 años- Responde Daniel haciendo que la habitación fuera tan silenciosa que juro haber escuchado a mi vecino Josue rezando. Puse mi mano sobre la de él, no sabía qué decirle pero quería que supiera que no estaba solo en su dolor, entonces Daniel me miró cuando noto una sonrisa sincera brotando de sus labios para pronunciar un ''Gracias''

Repentinamente escuchamos a alguien abriendo la puerta 

-¿Eli estas despierta pequeña?- Pregunta la voz de Tom a la distancia

-¡Aquí estoy!- Grite sin separar mis manos de las de Daniel

Tom entro a mi habitación con una caja de pizza y con una cara de sorprendido, que no sé si era porque había un hombre completamente vestido conmigo o por el hecho de ver mi plato de comida de verdad en vez de alguna porquería

-Hola vejete...- Dije cuando repentinamente siento su fuerte abrazo

-Elizabeth Santana no permitiré que te deprimas- Dice Tom interrumpiendo me abruptamente con un abrazo

Me aclaré la garganta y Tom me soltó rápidamente para voltear a mirarme, yo le indiqué con la mirada que Daniel estaba justo parado a mi lado 

-Lo siento mucho, ¿Qué cosas digo?- Responde Tom apenado para luego aclararse la garganta -¿Que tal soy Tom, soy... algo así como su tutor legal o padre o como quieras decirlo, ¿y tu eres?- Pregunta curioso, fue en ese mismo momento que pensé <<Mierda>>

-Un placer Tom, yo me llamo Daniel Robinson, vine ayudarle a Elizabeth con su torcedura- Responde Daniel sin ningun tipo de preocupación o verguenza, supo disimularlo muy bien 

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